Mujer estaca.
Esta leyenda está basada en datos reales porque la gente que vivieron esta experiencia la cuentan con cierta firmeza y veracidad, sus hijos todavía viven. Esto sucedió en el año 1946 en el recinto Buenos Aires, de la Parroquia Boyacá cuando sus habitantes se aprestaban a iniciar la celebración de la Semana Santa. Era Domingo de Ramos cuando en casa de Don Emiliano Santana conviviente de Doña Ana Carvajal hija de la protagonista de esta Leyenda, en el momento de que la Señora Targelia Caicedo se disponía a encender el fogón de la cocina. Al asomarse a la ventana un anciano la llamó con la mano a lo que la señora Targelia acudió, el anciano seguía caminando y ella lo seguía pero al llegar a unos 30 metros de distancia de la casa, justo donde en la actualidad queda la Escuela Nueva, la dejó de pies y le dijo: Aquí te voy a dejar parada, por castigo de no saber criar a tus hijos y no darte a respetar.
Después de unas horas pasó Don Juan Loor por el lugar con un ganado, pero la Señora no se apartaba, a lo que él, preguntó, ¿Qué hace señora aquí?: ¡Taitita Dios me dijo por no saber criar a mis hijos!. Don Juan dio aviso a los familiares y a la comunidad que al principio dijeron “es una vieja loca”. Al pasar las horas la gente comenzó a quererla mover pero no lo lograron, La noticia se corrió no solo en la comunidad sino a nivel provincial y nacional. La gente comenzó a concurrir al lugar de diferentes partes, nadie lograba sacarla, entre las personas que se creían con mayor fuerza y poder, los Vera, los Andrade y otros decían que disparándole los pies tenía que salir a la carrera porque, creían, estaban fingiendo. Cuando le hablaban varias personas ella decía déjeme que no podrán moverme a los 3 días de haber permanecido día y noche parada, éstos señores escarbando la tierra, lograron sacarla y la llevaron a casa de su hija Ana Carvajal que todavía vive.
Cuando la subieron ella estaba inmóvil en el suelo daba gritos y pedía que la fueran a dejar donde Taitita Dios la había dejado. La casa comenzó a dar fuertes movimientos que parecía que se había desatado un sismo. La casa se caía y ella seguía gritando “recen que me hundo en el fundunduque”, La gente comenzó a bajar de la casa o salir por las ventanas porque lo que ocurría era aterrador hasta que decidieron dejarla en el mismo lugar ”donde Taitita Dios la había dejado”.
Allí, ella recomendaba que no trabajen los domingos y días de fiesta religiosa. La comunidad entera se daba cita desde antes de la 6 de la tarde para hacerle compañía y de todas partes le llevaban comida. Le hicieron un banquito para que ella pudiera descansar pero sin lograr despegar los pies del suelo como si un fuerte imán la sostuviera.
Llegaron sacerdotes y personas religiosas a interceder en su ayuda, le obligaron a sus hijos a pedirles perdón o rogarle, ella le dio orden a Don Gilberto Vera, que todavía vive, para en acto castigarle a sus hijos.
En ese tiempo la Señora Targelia, con el sobre nombre de La Mujer Estaca, convivía con el Señor Ángel Bravo con el cual había procreado un hijo llamado José Bravo. EL señor Ángel Bravo era casado con la señora Mercedes Mendoza Canto, la misma que también hacía compañía a Doña Targelia diciendo “Hoy por ti mañana por mi”.
Las personas, cuando la visitaban decían que sentían que la cabeza se les “ponía pesada”. Anteriormente según cuenta la leyenda, la Semana Santa era muy respetada; se rezaba día y noche. Sucedían muchas cosas, la desobediencia de los hijos, o los grandes desordenes espirituales de los padres; esto es lo que le sucedió a la señora Targelia; o “Mujer Estaca” fue para darle un ejemplo al que desobedecía e irrespetaba a los padres y las mujeres. Para esa época los hijos tenían que obedecer a los padres al momento porque les aterrorizaba lo que estaba ocurriendo.
Los padres comenzaron a castigar a sus hijos hasta por la mínima desobediencia.
Pasaron los días y la concurrencia era masiva de todas partes, unos venían y otros iban pero durante la noche la Señora Targelia pasaba acompañada, pero en las mañanas la gente se retiraba a sus casas a continuar con los quehaceres diarios por lo que eran pocas las personas que la acompañaban durante el día.
La celebración de la Semana Santa continuó con los eventos ya descritos. El siguiente domingo, es decir, Domingo de Pascua cuando la hija se disponía hacer el desayuno llegó sola y por sus propios pies, diciendo que Taitita Dios ya le había dado permiso para que saliera. Después de esta la Señora Targelia o “Mujer Estaca” vivió algunos años y murió de muerte en paz con Dios.
Nombre:
E-Mail:
Comentario: