El Santo sin Pies
A mediados del siglo XX la comarca de RÍO SANTO ubicada al norte de la ciudad de chone, emergía del bosque tropical con el esfuerzo de sus habitantes. Abundaban los saínos y los venados; roedores como el cheque o guatuso y la guanta que se alimentaban de tagua, palma real, flor de sabroso, guineo.
Al bajar el día las guacharacas anuncian su presencia mientras los monos aulladores de la costa, los micos y las aves empiezan su rutina por la supervivencia. La densa neblina comienza a levantar su velo rozando la vegetación de las laderas de la montaña. El aire es puro, fresco, con aroma de mujer campesina.
Un cazador caminaba cerca de una pared de piedra en el lado este de la comarca del Río Santo. No había cobrado ninguna presa. La neblina no terminaba de disiparse lo que dificultaba la visión. Escuchó un ruido cerca de una pared de piedra. “puede ser una guanta”, pensó el cazador y se dirigió al lugar. Una luz salía de una pequeña caverna. Al acercarse pudo distinguir una figura de un santo de aproximadamente 50 cm de altura. Era una imagen bella que irradiaba paz, armonía. El cazador tomó la estatuilla y la llevó a la comarca para enseñarla a sus habitantes quines maravillados y asombrados procedieron a construir una ramada para venerar al Santo.
Al día siguiente la sorpresa fue enorme pues los vecinos no encontraros al Santo en su lugar y luego de averiguar en la comarca, nadie sabia de él . Llamaron al cazador y le contaron el suceso. Este tomó su escopeta de chimenea y su machete y tomó rumbo a la caverna en la pared de piedra. “allí ha de estar el Santo”, pensó el cazador, y no se equivocó. Lo encontró y lo trajo por segunda vez a la comarca. Los habitantes lo recibieron con regocijo y procedieron a colocarlo en el lugar que construyeron para el Santo.
Orando se retiraron a sus quehaceres en sus distintas fincas. La noche oscura tendió su manto y dio paso a los sueños escondidos en las fisuras del alma. Amaneció y el Santo otra vez, desapareció.
Este fenómeno se repitió por muchas ocasiones. Cansado, el cazador, decidió viajar a Picoazá llevando al santo. Allá tenía algunos parientes que le darían posada por unos días. Estando es dicho poblado, una duda pasó por su mente ¿ Y si el santo se me regresa qué debo hacer ? pensaba el campesino....hasta que se ocurrió una idea: ¡!!!! le cortaré los pies ¡¡¡¡¡¡. Así lo hizo y los días transcurrieron en aparente calma pero el santo desapareció nuevamente. No se le encontró por ningún lugar. Cansado de buscar, el cazador regresó a su comarca y le contó lo sucedido a todos los vecinos del sitio. Todos subiremos a la montaña a buscarlo pues seguros estaban que el santo retornó a la cueva....
Al día siguiente los pobladores comenzaron el ascenso del cerro que empezó a cubrirse de una espesa neblina y se escuchaban sonidos raros por lo que la gente abandonó la búsqueda paulatinamente.......Jamás encontraron la caverna en la que originalmente se encontró la estatuilla....
Dicen que el Santo vive en la montaña.... Otros cuentan que, en ocasiones, baja a caminar por los playones del río pero... No tiene pies.
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